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LA EVIDENCIA MAS CERCANA DE VIDA FUERA DE LA TIERRA

Durante siglos, la humanidad se ha preguntado si estamos solos en el universo. Desde las primeras observaciones astronómicas hasta las más modernas misiones espaciales, la búsqueda de vida más allá de la Tierra ha sido uno de los mayores desafíos científicos. Este interrogante ha motivado teorías, investigaciones y exploraciones que han cruzado los límites de nuestro sistema solar en busca de planetas con condiciones similares a las de la Tierra. Con el avance de la tecnología espacial y telescopios de última generación, hoy en día estamos más cerca que nunca de encontrar una respuesta.

Recientemente, un hallazgo sin precedentes ha captado la atención de la comunidad científica y del público en general. Se trata de la detección de una molécula asociada con procesos biológicos en un planeta fuera del sistema solar. Esta posible evidencia de vida se ha encontrado en el exoplaneta K2-18 b, ubicado a 120 años luz de la Tierra, en la constelación de Leo.

¿Está habitado? Pues bien, el pasado miércoles la revista astrofísica journal letters publicó un estudio que ha marcado un antes y un después en la historia de la humanidad. Por primera vez se ha detectado sulfuro de dimetilo fuera de la Tierra, una molecula que, hasta donde sabemos, solo puede ser producida por organismos con vida. En nuestro planeta, por ejemplo, el DMS es generado por algas marinas. El descubrimiento se realizó en k2-18b, un planeta que orbita alrededor de una estrella enana roja, muy diferente de nuestro sol. Este exoplaneta es 8,6 veces más grande que la tierra, tiene temperaturas similares y posee una atmosfera rica en hidrógeno, lo que podría permitir la existencia de océanos.

La presencia de sulfuro de dimetilo en un planeta tan lejano se captó gracias al telescopio James Webb, durante el tránsito del planeta frente a su estrella anfitriona. Cuando esto sucede, la luz estelar atraviesa la atmósfera del planeta, lo que permite a los científicos analizar su composición química mediante técnicas infrarrojas. Sin embargo, este descubrimiento ya se realizó en 2023, los científicos ya lo sabían, pero querían ir más allá. Por ello, el año pasado utilizaron un instrumento mejorado del telescopio Webb, lo que permitió observar una señal mucho más fuerte. Detectaron sulfuro de dimetilo acompañado de metano y dióxido de carbono, lo cual llevó a la conclusión de que el exoplaneta podría albergar una concentración de DMS miles de veces superior al que encontramos en la tierra, es decir, una gran posibilidad de que tenga mares llenos de vida.

Los estudios continuarán intensificándose. Según la NASA, aunque no se trate de una prueba definitiva de vida, dentro del conocimiento humano la única explicación para la presencia de esta molécula es un organismo biológico.

https://www.ngenespanol.com/ https://elpais.com/ciencia/ https://www.nasa.gov/feature/goddard/2023/nasa-s-webb-discovers-methane-and-carbon-dioxide-in-atmosphere-of-k2-18b

Raquel Campoamor Lombera

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