El estudio busca entender mejor cómo evolucionaron los humanos modernos. Para ello, los investigadores crearon una nueva herramienta llamada cobraa que permite detectar si en el pasado existieron dos poblaciones humanas diferentes que se separaron durante mucho tiempo y finalmente se mezclaron antes de que aparecieran los humanos modernos.
Todos los humanos modernos derivan de dos poblaciones ancestrales que se separaron hace, aproximadamente, 1.5 millones de años y se mezclaron nuevamente hace, más o menos, 300 mil años. La mezcla fue asimétrica, es decir, un 80% de una población (A) y un 20% de la otra (B).
El ADN que viene de la población B (la minoritaria) se encuentra principalmente en zonas del genoma que no están cerca de genes importantes (como los que codifican proteínas). Esto sugiere que, con el tiempo, el cuerpo fue eliminando las partes del ADN de B por selección negativa.
El modelo cobraa no solo detecta que hubo una mezcla entre dos poblaciones ancestrales (A y B), sino que también puede identificar qué partes del ADN actual vienen de cada una de esas poblaciones.
Se identificaron 680 genes abundantes en material de B (AAGs), asociados con procesos neuronales. Y 1,287 genes escasos en material de B (ASGs), asociados con el sistema inmune, procesamiento olfativo y respuesta antimicrobiana, lo que sugiere purga selectiva de esas regiones.
Selección negativa: Eliminación de genes que lleva a cabo nuestro cuerpo porque interfiern o son perjudiciales.
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A.G.M.